sábado, 20 de abril de 2013

El arte de la escritura

Miguel de Cervantes

Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla. En efecto, llevad la mira puesta a derribar la máquina mal fundada destos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos más; que si esto alcanzásedes no habríades alcanzado poco.

Miguel de Cervantes, El Quijote

Cita recogida por Juan Madrid al comienzo de su novela Restos de carmín

martes, 15 de enero de 2013

He aquí una oruga

Eugene Guillevic

He aquí una oruga.
Y repta.

Repta hacia el alimento.
Eso es al menos lo que ella cree.

Y además es cierto.
Pero también repta.

Hacia su avatar.
Hacia su vida de mariposa.

Y este objetivo
Ella no lo adivina.

-Tú, tampoco adivinas todavía
Hacia qué escribes.
(Arte poética)

Si te amaras

Tanto como amas
Al poema que buscas,

Quizá.
No escribirías más.
(Arte poética)

lunes, 6 de agosto de 2012

Juego de Tronos, catarsis colectiva por televisión


Foto Tyrion
Estos días Espacio Fundación Telefónica programó una semana de actividades en torno a la serie Juego de Tronos, de HBO, con especialistas para comentar el fenómeno y con la presencia del mismo George R.R. Martin, creador de la saga.

Buena oportunidad para identificar las claves que debe cumplir una novela de éxito para ser adaptada a la pantalla –me dije-. Parece incluir los ingredientes necesarios para atraer público de diferentes edades, culturas y sexos. Se trata de un producto de calidad, con diálogos cuidados, reflexiones extrapolables a nuestra sociedad, tramas políticas actuales y que está regado de golpes de humor. Por no hablar de las escenas en las que se muestra incesto, sexo y violencia sin tapujos.

Los datos hablan por sí mismos: la serie de HBO cerró la segunda temporada con 4,2 millones de seguidores, 10,3 millones si añadimos otras plataformas como video bajo demanda, y fue una de las tres series más descargadas durante 2011. 

En cuanto a los libros, de Canción de hielo y fuego se han vendido más de 15 millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a más de 20 idiomas. “He tardado 40 años en tener éxito de la noche a la mañana”, nos diría George R.R. Martin. Una vez publicados, los libros han permanecido en un relativo anonimato durante 4-5 años hasta que el “boca-oreja” hizo su labor de marketing, HBO compró los derechos y pasó a crear la serie, estrenada años después.

Foto expertos
Panel de expertos en Espacio Fundación Telefónica. De izda. a dcha. Álvaro P.
Ruiz de Elvira, Manel Loureiro, José de la Peña, Berni Melero y Tomás Blanco.

Allí estuvimos un fin de semana, para reflexionar con los expertos. Martin no inventa nada nuevo, no tiene la receta del éxito. Lo que hace es seguir la tendencia de las últimas series de culto que llegan de EEUU: un manejo diferente de los recursos narrativos de toda la vida. El escritor, también guionista, los conoce muy bien y los mezcla hasta crear ritmos vertiginosos. El recurso principal es la tensión narrativa, que consigue con la utilización sistemática de cliffhangers, macguffins, elipsis y escenas cortadas por doquier.

También se apoya en una técnica muy utilizada en la comedia: la focalización externa. En Juego de Tronos adelantan constantemente al espectador información que los demás personajes no tienen. Así, el espectador puede valorar las decisiones que toman los personajes y se siente parte de la historia.

En la línea argumental encontramos personajes creíbles, con virtudes y defectos, que muestran una evolución a lo largo de la historia; y tramas en torno a temas muy generales, con un toque fantástico sin abusar de la magia y la brujería. Resulta fácil asociar el invierno con la crisis, pero Martin pensaba en el fantasma de la guerra. Vemos aquí otra técnica narrativa muy utilizada, pero que funciona: el invierno es la representación del mal externo que puede llegar y que afecta a todos por igual, indiscriminadamente.

@martinezricci, ilustrador para Canal+
El género visual y el literario manejan códigos diferentes y requieren distintos lenguajes narrativos. Una novela facilita el paso a la pantalla cuando “hay distancia entre la voz narrativa y la conciencia del personaje”, explica Tomás Blanco (@tblanco_T5), experto en nuevas tendencias narrativas. Siempre será más fácil traducir a lenguaje visual una historia en la que predominan verbos de acción, con personajes en movimiento, que un monólogo interior o pensamientos.

Aún no he leído los libros. He visto las dos temporadas de la serie. Recuerdo una escena del principio en que una frágil e inexperta adolescente es dada en matrimonio por su hermano a un “salvaje” a cambio de ayuda para recuperar el trono. La joven pedirá consejo a una esclava, “enséñame a dar placer a mi marido”. También aquella escena en la que el proxeneta estudia la capacidad de fingir placer de una prostituta antes de admitirla en su burdel. Y la escena de barbarie hacia dos prostitutas ordenada por el rey Joffrey. ¿O debería decir sadismo? Me viene a la mente Justine, del Marqués de Sade. Dicen del Marqués que además de libertino fue víctima y chivo expiatorio de nobles y jueces necesitados de ocultar sus propias aventuras. Justine habría sido una parodia de las novelas pornográficas que circulaban clandestinamente, reflejo de las aberraciones de la época.

Identifico aquí la técnica utilizada por Gustave Flaubert en el caso de Madame Bovary, para librarse de los cargos de “inmoralidad y ofensa a los buenos principios”, cuando afirmó que se trataba de una crítica artística a costumbres instaladas en la sociedad. En Juego de Tronos, después de regalarnos la escena de sadismo, en el capítulo siguiente Tyrion y Cersei comentan que el chico está desequilibrado. Señores espectadores: eso está mal, eso no se hace. La productora se ha cubierto las espaldas. Pero estas escenas atraen: los hombres buenos son los que sueñan con lo que hacen los malos, parafraseando a Robert Simon.

¿Cómo puede gustar una serie con estas escenas? Las preguntas sobre la figura femenina en Juego de Tronos surgen veladamente una y otra vez. “Las chicas me dan mucho miedo y respeto, son las que en realidad manejan el bacalao”, se escucha. Risas.

No me lo puedo creer. ¡Son como niños! ¡Quieren los juguetes! Fantasean con que el mundo gira en torno a ellos. Termina el coloquio, me acerco, pregunto: "¿cómo te pueden dar miedo mujeres a las que maltratan y utilizan constantemente como moneda de cambio?" Entonces se hace la luz y lo entiendo: dan miedo porque se defienden.

Foto trono de hierro
Pienso en otras historias ambientadas en la Edad Media. En todas la mujer es un ente abstracto, una princesa aislada en la torre de un castillo bordando paños entre suspiros. En Juego de Tronos se las ve, existen, se revelan, toman decisiones. Tienen protagonismo. Por eso dan miedo. Y por eso gustan también a las espectadoras.

Después de todo esta gran saga, al igual que la tragedia griega de Aristóteles, sirve de catarsis colectiva: para redimir y purificar al espectador de sus propias bajas pasiones. Al verlas proyectadas en los personajes las disfruta como en carne propia, sin el peligro y los fantasmas del castigo, ni sentimiento de culpabilidad.

“Es fácil distinguir la literatura buena de la mala, nos dice finalmente Tomás Blanco, lo difícil es distinguir lo bueno de lo excelente”.

Tanto la charla con George R.R. Martin como el coloquio con los expertos se pueden seguir en vídeo (ambas grabaciones seguidas) en la web de Espacio Fundación Telefónica (@EspacioFTef).

jueves, 22 de marzo de 2012

No ando muy ganoso

Boris Vian
Traducción de Luis Antonio de Villena

No estoy con la conveniente alegría
para escribir pohesías
si fuera como antaño
las haría más de grado
pero me siento aviejado
me siento muy serioso
y más bien conciencioso
y sobre todo me siento perezudo.

(No me gustaría palmarla)

En homenaje (ayer) al "Día Mundial de la Poesía".

martes, 29 de noviembre de 2011

No sé si soy un pájaro o un gran canto

   Vivo mi vida en círculos concéntricos sobre
las cosas extendidas (...). El último quizá llenar
no pueda.
   No sé si soy un pájaro o un gran canto.

Rainer Maria Rilke, El libro de las horas



Con esta cita da comienzo El libro de los viajes equivocados, de Clara Obligado. Tuve la oportunidad de asistir el viernes, 25 de noviembre, a la fiesta que organizó Páginas de Espuma para presentar el libro en esa librería tan acogedora que está en Malasaña: Tipos Infames. Para seguir en la línea, como  todas las convocatorias de Clara fue un caos alborotado de encuentros con amigos, practicantes casi todos de este vicio declarado que es la escritura.

Dejo la primera frase de los viajes equivocados para induciros a su lectura:

"Comencé a escribir este libro en mi libro anterior, cuando me preguntaba por el sentido del destierro".

martes, 18 de octubre de 2011

Garabatos de fuego

Tomas Tranströmer


En los meses sombríos centelleaba mi vida
               solo cuando hacía el amor contigo. 
Como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga
     – uno puede seguir su camino de a ráfagas 
en la oscuridad de la noche, entre los olivos. 
En los meses sombríos el alma estuvo hundida 
                       y sin vida
pero el cuerpo iba derecho a ti. 
Mugía el cielo nocturno. 
Nosotros ordenábamos a escondidas el cosmos y 
                  sobrevivíamos.

(Premio Nobel de Literatura 2011)

sábado, 8 de octubre de 2011

El oficio del entrevistador

En su artículo de hoy en Babelia (Un teatro para el diálogo), Rosa Montero nos habla del oficio del entrevistador. Más allá de la ética profesional, entendida como no falsear la realidad ni poner en boca del entrevistado frases que no ha dicho, una entrevista es parte teatro y parte ficción narrativa, nos dice, donde entran en juego la personalidad del personaje (dosis de orgullo, timidez, sentido del humor) y la capacidad del periodista para crear un ambiente de confianza tal que el entrevistado se abra y la conversación fluya, ofreciendo la información que buscamos.

Esta información la encontramos no sólo en las palabras. Hay que utilizar la psicología, saber oir sin juzgar, leer poses, miradas, gestos, titubeos. Está en el reportero unir todos los elementos, igual que lo hacemos en la construcción de un personaje de ficción, y trabajarlos para ofrecer una semblanza auténtica.

La propuesta de Rosa Montero me resulta especialmente atractiva ya que une dos mundos entre los que, al igual que ella, me muevo constantemente: el periodismo (la comunicación) y la literatura.